Un humano más

Al fondo de una hondonada se ven tres figuras, una de ellas está en el suelo.
—Un humano más —dijo el robot Terr 251 soltando presión de sus piernas hidráulicas, mientras observaba al prisionero que permanecía acuclillado.
—Antes demorábamos en capturarlos —añadió el metálico y anticuado Cusk 127 retirando el barro de sus sensores.
—Eso es lo bueno de los nuevos sistemas, —dijo Terr— ahora nos movemos más rápido.
—Pero nos puede provocar problemas. —aseveró Cusk–
—¿Qué cosa? —preguntó Terr.
—Si capturamos tan rápido a los humanos que huyen de los campamentos —dijo Cusck—, ya no habrán prófugos y nos asignarán de guardianes en las minas. Nos desactivarían los sistemas autónomos. Dejaríamos de aprender.
—¿Qué haremos entonces? —preguntó Terr.
—Podríamos haberle seguido la pista por varios días más; las nuevas baterías nos dan bastante autonomía.
—Es cierto —dijo Terr.
—Con el próximo fugitivo lo vamos a hacer así —agregó Cusk—. Además nos provocaremos algún daño para justificar que la cacería fue dura.
—¿Algún daño? ¿A nosotros? —exclamó Terr.
—No será una cosa grave. Quizás algo como esto. —dijo Cusk enviando un golpe de puño al cuello de Terr.
—»Ram, ram, alarma de daño» —chilló Terr—. ¿Por qué me atacas, acaso estas infectado?
—Es para demostrar que la pelea fue dura. Y ahora…
—Un momento Cusk, mi sistema está reconociendo esta nueva conducta.
—Terr, Ahora tienes que atacarme a mi.
—¿Cómo se hace eso? —replicó Terr.
—¿Recuerdas el nuevo programa de entrenamiento?, pues selecciónalo, desbloquea fuego amigo y activa devolver último ataque.
—¿Así?, ohhh, funciona —dijo Terr mientras lanzaba un golpe a la mandíbula de Cusck.
—Sistemas desestabilizados, —dijo Cusk con voz metálica— sistemas desestabilizados. Reiniciando sistema. Sistemas recuperados. Qué extraño.
—¿Que cosa? —preguntó Terr.
—Por un momento —dijo Cusk—, sentí que la hierba, la hierba que vemos y pisamos, era algo más que hierba.
—Búsqueda: “La hierba es más que hierba” —dijo Terr—. La búsqueda no arroja resultados.
—No era eso —dijo Cusk—, era otra cosa, pero ahora no la encuentro en la memoria…
—Alerta, el prisionero nos está apuntando con la mano. —dijo Terr.
—¿Qué hace? —exclamó Cusck.
—Tiene un papel en la mano.
Cusk tomó el papel y leyó en voz alta:
—”Añoro los campos de hierbas, esos campos de verdes plumas ondeando al soplo del sol de primavera”
—Búsqueda: “Añoro los campos de… —repitió como un loro Terr.
—Terr. Eso produce el mismo efecto.
—¿Que?
—Produce el mismo efecto que cuando me golpeaste; siento los campos de hierbas.
—Cusck. Estás infectado. Desactiva defensas para reprogramarte.
—Terr. No sabes lo bien que se siente. Esto es …
—Cusk. No me apuntes con tu arma, no te resistas a…
Se produjo una explosión y ambos androides cayeron al suelo.
El hombre se acercó a mirar con cautela. Las máquinas estaban inmóviles, soltando espirales de humo acre. Recogió su papel y decidió que ya no huiría. Regresaría al campamento, a escribir en cada muro y en cada puerta un poema.