Un Android nuevecito, recién construido, salió a dar su primer paseo por el parque.
Al regresar al laboratorio para recargar su batería preguntó al barrendero del lugar.
‒¿Por qué los niños se ven tan jóvenes?
El hombre limpió sus lentes, volvió a colocárselos y miró con interés ese rostro de titanio y grafeno, cuyos ojos parecían una noche despejada que precede al amanecer.
‒ Porque se comportan como niños‒ respondió.
‒¿Y por qué los viejos…? Ahh ya entendí.
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